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    Síntesis del Foro POTMet - Hecho y Por Hacer

    Escrito el 29 de Ago, 2016, por: Editorial !Tómala!

    A continuación se recuperan los aspectos más importantes de las intervenciones realizadas por especialistas como parte de sus análisis sobre el POTmet, distinguiendo aquellos aspectos que se reconocen como un avance y aquellos que se consideran como temas pendientes para fortalecer el instrumento y asegurar que avanza en la dirección propuesta hacia una ciudad Compacta, Cercana, Conectada y Equitativa.
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    I. Contexto   Las recomendaciones nacionales e internacionales identifican la expansión urbana como el más grave problema para lograr la sustentabilidad y resiliencia de una ciudad, esto en voz de organismos como: ONU-HABITAT: Ciudades Prósperas, UNESCO: MAB-URBANO, ONU-UNEP: Objetivos para el desarrollo sostenible, Rockefeller Foundation: Ciudades Resilientes, Banco Mundial: Ciudades Vivibles y Fundación Mario Molina: Ciudades Sustentables. El foro se concibió bajo un modelo de aprendizaje en red, que se consolida en el conjunto de relaciones que la conforman. Discutir estos temas de incidencia urbana es importante ya que la ciudad es lo que nos hace comunes. Compartimos un derecho a la ciudad, que hay que recuperar desde los ciudadanos. En ese sentido, este ejercicio de análisis se inscribe en un marco de gobernanza que avanza en el involucramiento de la sociedad civil organizada en las decisiones de la agenda pública. Se destaca la importancia de referirse a dos nociones:  
    1. Ordenamiento post-gubernamental: en la configuración de la sociedad actual los gobernantes carecen de todos los recursos para gobernar; por eso se necesita la colaboración de la ciudadanía. Se necesita una cooperación a fin de que la visión de ciudad que tenemos se realice, esto a partir de la movilización (colectiva) de recursos sociales.
    2. Ordenamiento trans-territorial: cada vez más los asuntos vitales están desterritorializados, mientras que las instituciones siguen siendo territoriales. Los intereses rebasan las demarcaciones de las entidades federativas.
      Ante una serie de problemas que ya no podían ser resueltas exclusivamente al interior de las demarcaciones municipales, surgen inactivas como el POTmet que rompen los límites previos para ofrecer soluciones en términos actuales. En este contexto es necesario hablar no de un gobierno de la sociedad, sino con la sociedad. Se necesita una capacidad de interlocución y de diálogo entre gobierno y sociedad. Para ello hay que atender dos cosas: asegurar que las decisiones colegiadas sean verdaderamente de interés público, y que la pluralidad de opiniones converja hacia la construcción de una posición común.
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    II. AVANCES  
    1. Representa un importante acuerdo institucional
    El POTmet logra un acuerdo político-administrativo inédito que asume el interés superior de la colectividad como el referente a privilegiar en materia de ocupación humana del territorio, lo cual posiciona al bien común como único propósito de la gobernanza metropolitana. No se había desarrollado, desde 1982 con la demarcación de la Zona Conurbada de Guadalajara, ningún instrumento metropolitano que se hubiera de hecho puesto en marcha. El POTmet es el nuevo lenguaje que nos proponen las autoridades para comunicar a los ciudadanos sus intenciones en materia de ordenación del territorio. Este lenguaje nos comunica lo que podríamos llamar un piso mínimo de acuerdos políticos alcanzados en cada uno de los nueve ayuntamientos que conforman el Área Metropolitana de Guadalajara. Es así que el POTmet debe interpretarse esencialmente como un instrumento político.    
    1. Contribuye a fortalecer el orden jurídico
    El POTmet es un documento de peso legal suficiente que podría constituirse en un poderoso mecanismo operativo que movilice a la conurbación hasta ganar cierto control para orientar las dinámicas metropolitanas hacia la ocurrencia de cambios evolutivos de un nuevo orden más funcional y equilibrado. Lo que nos da el POTmet es una buena aproximación a la brecha que deben superar los gobiernos municipales para ponerse al día con sus instrumentos de planeación, toda vez que el diagnóstico nos revela el enorme problema que tienen en materia de ordenación del territorio. El POTmet es por ello un referente clave para contrarrestar los vacíos legales que hasta ahora han permitido que intereses particulares se impongan por encima de los comunes y sustentables, y ofrece criterios generales con los que los municipios metropolitanos tendrán que ajustar su legislación.  
    1. Plantea un modelo para el desarrollo ordenado
    El POTmet aspira a un modelo de desarrollo urbano basado en los principios de compacidad, conectividad, proximidad y equidad, y propone un conjunto de estrategias fundamentales para la estructuración urbana, el transporte masivo y la articulación de los asentamientos humanos con la geografía circundante, entre otros asuntos, pensadas para disipar progresivamente las actuales condiciones de estancamiento metropolitano y desorganización urbana que parecen irreversibles. El POTmet esencialmente cumple con comunicarnos algunas pistas para responder a la pregunta sobre dónde se localizan territorialmente los procesos urbanísticos que resultarán estratégicamente relevantes para la viabilidad futura del Área Metropolitana de Guadalajara.    
    1. Ofrece un panorama de integración territorial
    Lo que nos ofrece el POTmet es una visión de metrópoli que nos permite entender la ciudad como un todo y no en decenas o centenas de parcialidades como nos hemos acostumbrado. El POTmet es un buen ejercicio, bien intencionado, un documento básico que nos da una zonificación primaria y estructura urbana, junto con un registro de la situación actual que desnuda todas nuestras inconsistencias y falta de coordinación. Hace una conveniente consideración de la marginación y el empleo. Retoma atinadamente algunas ideas como el banco de tierras para vivienda. El POTmet muestra también la persistente presión que se ejerce sobre las principales vías de acceso Metropolitanas: Autopista a Manzanillo - Colima, Autopista a Vallarta - Nogales, Autopista a Zapotlanejo y Carretera a Aeropuerto – Chapala. El POTmet es exhaustivo en información; muestra un gran avance en términos de la elaboración del sistema de información metropolitano para la toma de decisiones. El énfasis metodológico y apuesta política del POTmet obedecen estrictamente al imperativo de buscar los consensos políticos mínimos que doten de viabilidad al desarrollo futuro de la metrópoli.  
    1. Esboza propuestas para el desarrollo sustentable
    Se reconoce como un avance importante la propuesta de una estructura de conectividad que pueda ligar la conservación de estos ecosistemas, plasmada en la estrategia del sistema verde. Se reconoce la pertinencia de establecer un marco único con acciones orientadas a establecer y manejar de forma prioritaria las áreas de conservación ecológica o productiva en torno a los asentamientos humanos y evitar el crecimiento urbano hacia éstas, y de promover acciones para la restauración de los ecosistemas afectados por las actividades humanas. Se reconoce la intención del POTmet de dar importancia al aprovechamiento del agua pluvial y a la generación de áreas de protección sobre las zonas con potencial óptimo de recarga de aguas subterráneas, que cumplan los objetivos de evitar la impermeabilización de estas áreas y prevenir que contaminantes entren a los acuíferos, mismos que representan una reserva estratégica de agua para el AMG.

    En general

    El POTmet constituye una base institucional que permite abrir la discusión sobre los temas clave. En ese sentido se reconoce su utilidad para avanzar en la definición de estrategias para un desarrollo metropolitano ordenado. La conclusión es más o menos la misma: tenemos un instrumento útil al que más bien le faltan cosas en su propio contenido, pero sobre todo en su articulación con el marco jurídico-institucional que condiciona de manera importante lo que ocurre en el desarrollo de la metrópoli. A continuación se presentan los aspectos que fueron considerados como los pendientes más importantes que deja el POTmet y que deben ser atendidos para que el instrumento contribuya efectivamente a frenar la expansión urbana.  

    Pendientes

    Para detener la expansión urbana es necesario conocer sus causas, y no solo hacer recuento de sus devastadores efectos. Estas causas son, principalmente: políticas públicas inequitativas, políticas económicas orientadas a ser un país maquilador y exportador de materias primas, las reformas constitucionales de 1993 a la LGAH en donde el estado mexicano abdica a la rectoría en materia de planeación, ordenamiento territorial, desarrollo urbano y usos del suelo, a la Ley Agraria, Ley de Aguas Nacionales y de los institutos de vivienda, privatización de la oferta de vivienda y desalineación entre oferta y demanda, subsidios perversos y mal diseñados, especulación de suelo urbano, congelación de salarios, desempleo, informalidad en el 60% de la PEA, pérdida de poder adquisitivo, pobreza y pobreza extrema, marginación, migraciones del campo a la ciudad, asentamientos irregulares y obviamente migración del centro a la periferia. Ante esto y si no se hacen reformas territoriales, económicas y sociales de fondo seguiremos: dispersos, distantes, desconectados y desiguales. Ni las nuevas reglas de otorgamiento de subsidios de la SHCP, ni los perímetros de contención urbana de la CONAVI (ambos de los cuales son negociables y laxos), ni localmente el POTmet y sus centralidades detendrán la expansión urbana. Existe una contradicción epistemológica en el POTmet: se propone un paradigma moderno/científico [al hablar de la aspiración de una ciudad moderna], cuando eso es lo que ha generado nuestras problemáticas actuales. Lo que deberíamos es buscar un paradigma contemporáneo desde donde plantear los ajustes que deben hacerse al instrumento. Los temas que aún deben trabajarse se organizan de la siguiente manera: primero en los aspectos relacionados al POTmet como instrumento de ordenación. Posteriormente por categorias relacionadas al modelo 3CE (compacta, cercana, conectada y equitativa) propuesto por el POTmet. Se agrega además la categoría de sustentabilidad ambiental, en la que se incluyen los aspectos ambientales que deben ser considerados desde la perspectiva territorial y no estrictamente urbana. Finalmente se incluyen los aspectos relacionados a las propuestas de gestión que deben considerarse en el trabajo de revisión y ajuste del instrumento.  
    1. Sobre el POTmet como instrumento de ordenación
    Gran parte de lo que alimenta o nutre a este plan está inacabado o por hacerse, de modo que todo queda en grandes líneas estratégicas, algunas líneas de acción y muchas generalidades, que según se dice se complementarán con un instrumento paralelo: el Programa de Desarrollo Urbano Metropolitano. Es una constante a lo largo del documento la falta de explicitud respecto a “los qué, los cómo y los quiénes”. Los objetivos también son ambiguos. Por tanto, no queda claro cómo resolver la policentralidad y si este mecanismo es suficiente para detener la expansión urbana. No establece vinculación con otros instrumentos de planeación estatal y nacional, no se hace mención a los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU, ni a los avances de la agenda 2030 ni a la meta 11 de ciudades y la meta 10 sobre desigualdad.   No existen metas ni indicadores de resultados para evaluar el propio POTmet, y tampoco presenta metas cuantitativas que los ayuntamientos deben de lograr. El POTmet no propone políticas, acciones o mecanismos concretos para orientar a los ayuntamientos para que hagan mejores planes parciales y avancen significativamente hacia el modelo propuesto. Sin elementos de monitoreo, la ciudad se va a seguir expandiendo. Sólo se percibe como una declaración de intenciones que no ofrece las herramientas para contrarrestar las fuerzas y presiones que llevan años degradando el entorno urbano y natural. De hecho, parece que camina en contra de la ruta marcada por los ordenamientos ecológicos a favor de las reservas urbanas, atentando contra la conservación de las áreas naturales. El plano que sintetiza el punto 7.3 denominado “Crecimiento ordenado y consolidación urbana”, en la pag. 349, no es tan distinto al que desarrolló el IMEPLAN en el 2015 denominado “Escenario tendencial”. Es decir, el resultado es muy parecido a los que se ha hecho en los últimos años y que los Planes Parciales permiten, se menciona que se trata de un instrumento que no se había tenido en 30 años, pero que más allá de las intenciones, en los planos de proyección no hay evidencias de cambios significativos. Al POTmet le falta reconocer que la mera concertación interinstitucional no es suficiente para impulsar cambios sistémicos de mayor alcance, pues para lograr que la conurbación transite hacia nuevas condiciones de desempeño habrá que forzar a la metrópoli a que tenga que enfrentar resolver disyuntivas tanto en el plano de la administración, como en las prácticas de producción y ocupación de la población. Es ingenuo pensar que el instrumento podrá frenar por sí solo las fuerzas y presiones urbanas como la especulación inmobiliaria. El POTmet debe plantear la ruta para una reforma integral en la gestión del territorio.  
    1. Sobre la compacidad
    Hace falta y deben precisarse las características de la redensificación sobre los corredores de transporte masivo y en las centralidades intraurbanas, con la idea de realizar las adaptaciones de infraestructura y ordenamiento antes de ponerla en marcha, para no trastocar la vida de quienes habitan en esas zonas. Falta definir los instrumentos específicos para el manejo de predios y edificaciones sub-utilizados, que representan áreas de oportunidad como reservas intraurbanas. En el POTmet hay un exceso de reservas urbanas. En la imagen objetivo final no se aprecia ninguna direccionalidad o estrategia para racionalizar la cantidad de reservas urbanas; pareciera que en esencia se pegará ahí todo lo que ya está en los Planes Parciales de los municipios. Con la validación de las reservas urbanas de los Planes Parciales existentes, el documento propicia la dispersión de la mancha urbana. Con la incorporación de Zapotlanejo al AMG, se aumentó en 72,000 ha. el territorio metropolitano, es decir, ésta creció en un 22%. Es necesario revisar técnicamente y que se demuestre que Zapotlanejo cumple con los requisitos para incluirse al AMG. En la página 470 del POTmet se evidencia la gran reserva urbana territorial que ahora unirá Tonalá y Zapotlanejo, con un uso de suelo mayoritariamente habitacional, favoreciendo la especulación de vivienda de interés social y de baja densidad, y replicando errores del pasado como ha ocurrido con Tlajomulco. Se debe prestar atención a las zonas definidas como Áreas de Transición como posibles zonas de alta especulación inmobiliaria y de presión a los intereses particulares, pues la clasificación de “transición” no define ni que sean zonas urbanas ni tampoco que sean zonas de protección agrícola o ambiental. Se propone la creación de una instancia metropolitana, con la participación de los tres niveles de gobierno, que diseñe e implemente mecanismos fiscales con los créditos, subsidios, incentivos y multas, para desincentivar la especulación intra-urbana y extra-urbana, y para fomentar la construcción de vivienda en esquemas de usos mixtos; que fomente la recuperación de plusvalía intra-urbana mediante un marco legal adecuado y financiamiento efectivo para infraestructura y equipamiento para la regeneración urbana, que además incluya la compra/expropiación y consolidación de terrenos intra-urbanos  para insertarlos en el mercado de vivienda. Que además promueva “permutas” de los terrenos intra-urbanos con terrenos periurbanos, fomentando la densificación, a la vez que los terrenos periféricos se incorporen a una nuevo anillo de zona rural protegida para la producción agropecuaria y/o para la conservación de la naturaleza para proveer servicios ambientales a la ciudad.  
    1. Sobre la proximidad
    En el documento se reconoce la falta de insumos para planear ciertas cosas, las cuales al mismo tiempo legitiman. El modelo tendencial aumenta la ciudad hasta afuera del perímetro del Macrolibramiento. Se reconocen unas 44 mil ha. de reserva, cuando según las proyecciones demográficas no necesitaríamos más de 10 mil ha. Y es bien sabido que donde se pongan los fondos y créditos de vivienda (que viene desde la federación) va a haber desarrollo. De hecho, con o sin POTmet, la ciudad continuará expandiéndose  mientras el gobierno federal continúe colocando créditos y subsidios en la periferia de la ciudad donde los desarrolladores inmobiliarios ya compraron sus terrenos. En la pag. 203 dice: “es pertinente que se realice un análisis sobre la cantidad de áreas intraurbanas y aquellas que sean resultado de políticas de renovación urbana con el objetivo de cuantificar cuántas hectáreas requeridas pueden cubrirse sin la necesidad de que se recurra a proceso de expansivos de la ciudad”, la pregunta que surge es ¿no debería ser éste el instrumento para hacer este análisis? ¿Por qué no se hizo?   El documento hace referencia al Reglamento de Zonificación del Estado de Jalisco, el cual tiene una descripción muy vaga de las centralidades que el mismo documento lo reconoce, los parámetros de población no son suficientes para entender y determinar cómo deberían ser estas centralidades para abonar positivamente al modelo policéntrico de ciudad que se menciona en el componente estratégico. Se plantea un ejercicio metodológico para identificar las centralidades y particularmente las emergentes, pero finalmente en la pag. 280 se mencionan como excepción de este método, por petición específica de los municipios, la inclusión de las siguientes centralidades: Colotlán y La Azucena en Zapopan, y las delegaciones de Matatlán y de La Purísima en Zapotlanejo. Varias centralidades exceden los perímetros de contención urbana vigentes por parte de la SEDATU y la CONAVI. Se cayó en excesos en la propuesta de centralidades (especialmente las emergentes) para satisfacer presiones de intereses que contravienen el propósito del plan de ser compactos, cercanos, conectados y equitativos. Se debe respetar/Asegurar que se corrija que ningún área de reserva urbana quede fuera de los perímetros de contención U1, U2, U3. El POTmet debería frenar casos como el de la salida a Colotlán que propician la expansión. A decir del mapa de clasificación de áreas de crecimiento, en la pág. 338, no podemos detener la expansión, pues en realidad el mapa ya está dando viabilidad al dar un salto a la Barranca de Huentitán y la vuelta al Bosque La Primavera. En este mismo sentido, las reservas territoriales tienden a la dispersión y legitiman la expansión urbana, cuando no creciendo ni un metro más seguiríamos con una densidad que ya no es compacta. La relación entre demanda de vivienda y reserva territorial expone un dato que nos ayuda a identificar rutas: en el 2005 (INEGI) el 13.9% de  del parque habitacional de AMG se estimaba deshabitada. De acuerdo al censo de población y vivienda del 2010 se estima que el número subió a 20.19% , pero se menciona que en la periferia ese número suele elevarse más allá de un 30%.  La pregunta obligada es: ¿no podrían los NEUS absorber la demanda de vivienda? La mayoría de ellos están en las zonas intraurbanas  y se considera en el documento son espacios adecuados para el desarrollo de vivienda en polígonos estratégicos, los cuales se podrían consolidar tanto en los NEUS (Nuevos Entornos Urbanos Sustentables) como en las AGUIS (Áreas de Gestión Urbana Integral). Sin embargo, el documento no especifica sus capacidades u objetivos de uso, por lo que es difícil entonces determinar si serían suficientes para recibir la demanda e identificar los instrumentos para lograrlo. Los municipios de Tala y el Arenal se están caracterizando por ser tierra de nadie y es indispensable que se planteen estrategias para regular su crecimiento.
    1. Sobre la conectividad
    Falta elaborar en el instrumento las restricciones para asentamientos y urbanizaciones cerradas, ya que los fraccionamientos hacen precisamente eso: fraccionar el acceso y restringir los pasos. Proponer la conectividad de las centralidades emergentes por transporte público masivo, según se observa en la pag. 301, lo cual implicaría una saturación de oferta en los trayectos. Planear ejes de desarrollo hacia las centralidades periféricas significa incentivos para una mayor dispersión.
    1. Sobre la equidad
    Ha habido una falta de reconocimiento de la iniciativa popular que es muy importante en esta ciudad. Sus antecedentes deben ser incluidos en el POTmet y sus propuestas recuperadas para su inclusión en el análisis y la discusión. Para ayudar más eficazmente a ordenar la ciudad al POTmet le falta implicar más activa y decididamente la participación de la sociedad civil organizada ya que en Guadalajara se ha comprobado que las aportaciones ciudadanas no solo enriquecen el bagaje conceptual de las administraciones públicas sino que la acción popular directa ha podido concretar algunas de las más significativas innovaciones locales urbanas: las iniciativas por la movilidad no motorizada son prueba contundente. El POTmet debe escuchar atentamente qué exigencias masivas representan una mejor calidad de vida para los habitantes. El POTmet debe ofrecer mayores directrices para establecer los mínimos básicos para construir lo que Lefebvre llamaba urbanización completa.
    1. Sobre la sustentabilidad ambiental
    Resulta evidente que en el POTmet se adopta una lógica de planeación desligada de la naturaleza. El POTmet es que no incluye un componente socio-ecológico, ni presenta estrategias o pautas de orientación a los municipios y al estado para que corrijan los problemas que el propio documento identifica. Lo que sí hace es que “da las bases para que la ciudad se quede en donde no debería de haberse hecho ciudad en primer lugar”. En los objetivos generales, no aparece el tema del entorno natural como un asunto central, como el espacio a cuidar. De la misma manera el tema de los riesgos no es considerado como un objetivo principal a pesar de que su avance es muy completo al interior del documento. El documento refiere a que en el proceso de definir la aptitud territorial para la conservación, está enfocada a los ecosistemas terrestres naturales y al grado de naturalidad del medio físico ya transformado, de donde surgen las preguntas: ¿el grado de conservación debería de determinar su aptitud?, ¿se acusa a la imposibilidad de revertir procesos equivocados? ¿en dónde se recargan los acuíferos, por ejemplo? Por la experiencia de los procesos que hemos vivido y observado en la ciudad frente a las herramientas que tienen los desarrolladores para convertir cualquier predio en el uso de suelo que su negocio le demanda, preocupa las inconsistencia en la zonificación primaria que se presenta en la pag. 247, ya que podría dar pie a controversias ya que no destaca la vocación de conservación en muchos de los grupos identificados en las reservas urbanas periféricas. Se deben modificar los mapas del POTmet, respetando el Ordenamiento Ecológico Territorial, para que no se incluyan zonas de reservas urbanas en las UGAs, y en los casos donde el crecimiento urbano haya violado la normatividad y esté dentro de UGAs, proponer mecanismos para sancionar a los responsables y recuperar una superficie similar en áreas verdes intra-urbanas o peri-urbanas. Es necesario elaborar una evaluación de impacto ambiental sobre las tendencias de expansión urbana y las repercusiones de las propuestas que sugiere el POTmet. Es alarmante comprobar que una parte central del cerro del Tepopote está siendo considerada como reserva urbana, que si bien es un reflejo de los Planes Parciales vigentes, este cambio de uso en particular, se tramitó por medio del TAE y ahora se legitima en el POTmet como un área de crecimiento que atenta la conservación del Bosque. El sistema verde periurbano que se plantea se equivoca al dar prioridad a las reservas urbanas que estaban mal planteadas de inicio al no contar con criterios ecológicos. Un punto delicado es que la expansión urbana aceptada por el instrumento está supeditada a la disponibilidad de agua subterránea, lo cual no se puede sostener ya que no se cuenta con la información necesaria sobre la disponibilidad del agua en estas cuencas. Se tendría que hacer un trabajo mucho más fino para determinar los alcances y objetivos de las Áreas de conservación. Resulta perturbador que el POTmet aprobado justo en este año, ni siquiera haga un gesto por la generación de una zona de amortiguamiento para el bosque, un requisito de las Reservas de Biosfera Mab UNESCO que no se ha cumplido. Se propone generar una iniciativa para declarar corredores biológicos y zonas de infiltración, como parte de la infraestructura metropolitana. También se propone establecer un acuerdo que agrupe a la sociedad civil organizada, gobierno y academia para presentar ante la UNESCO una ampliación de la reserva, integrando el sistema de Áreas Naturales Protegidas previsto en la estrategia verde del POTmet. No se considera el déficit de áreas verdes y Huentitán se ha considerado como un nuevo centro urbano sustentable a pesar de que se le resta un área verde. Se debe incluir la consolidación de un cinturón agrícola para el sustento del AMG, ya que se encuentra en riesgo el sistema alimentario. En términos específicos para la gestión del agua, se observa que prácticamente falta todo por hacer: Estudios sobre el agua, no sólo son urgentes los estudios sobre la situación del agua subterránea en el AMG sino también de los impactos reales de las inundaciones a la ciudad a raíz del modelo urbano predominante que va en contra y niega la presencia del agua y sus espacios. Se sugiere que se conforme a la brevedad un comité científico compuesto por instituciones educativas y de investigación tanto locales, nacionales como extranjeras para definir los estudios y alcances necesarios, no sólo para conocer la situación del agua, sino también para iniciar un proceso de monitoreo con base en indicadores funcionales y aceptados por los miembros de dicho comité. Es necesario que se proponga la integración de un sistema de información, monitoreo y evaluación del agua subterránea pero también de las cuatro fuentes de suministro posibles con el objetivo de buscar una visión integral del recurso que permita planificar ante eventos extraordinarios y lograr una mayor resiliencia a nivel metropolitano. Una vez realizados los estudios necesarios se redefina la ubicación, tipo y plazo de las reservas urbanas establecidas. Para incorporar el criterio de disponibilidad del agua como principio de ordenación del territorio es necesario desarrollar, por una parte, un algoritmo que permita equilibrar los pagos por derecho a agua para evitar la polarización social existente; la diferencia en los pagos debe de establecerse con base en la cantidad y finalidad del consumo de agua así como al estatus socioeconómico del sector que utiliza dicho servicio. Por otra parte, si la cuenca no tiene una capacidad aceptable no deberían otorgarse permisos que vayan en contra de los ecosistemas y su sustentabilidad. En relación a las obras de infraestructura estas no sólo deberían tener el menor impacto social y ambiental sino deberán contribuir al medio ambiente a través de la integración de una red de infraestructuras verdes que requieren de la participación ciudadana, y menos obras de infraestructura grises o tradicionales que no requieren de la colaboración directa de la sociedad pero que han demostrado ser ineficientes, inseguras e inciertas principalmente ante los retos del cambio climático. Adicionalmente, para incluir como criterios de ordenación sustentable del territorio se propone establecer como principio el considerar los siguientes aspectos antes de tomar cualquier decisión: Las características de la cubierta vegetal en particular sobre sus servicios y contribución a la temperatura, la calidad del aire y la biodiversidad así como a la prevención de la erosión; las características del suelo en relación a su capacidad de captación, infiltración y de recarga de agua subterránea; la disponibilidad de agua subterránea en la cuenca y demanda actual y futura; y los conflictos socioeconómicos existentes o potenciales por actividades urbanas y/o prácticas productivas.  
    1. Sobre la gestión de un instrumento vivo
    En el análisis del POTmet se han identificado problemas de enfoque y problemas temáticos. Es necesario hacer una priorización en ambas categorías, ya que sin un ejercicio de ordenamiento y jerarquización de ambos tipos de problemas, podemos caer en una dispersión de ideas, opiniones y propuestas. Un siguiente paso a realizar y que representaría una gran contribución intelectual y cívica al tema de la ciudad es identificar y priorizar cuáles son los problemas de atención más urgente. En las participaciones de redes sociales, es claro que se transmite un ambiente de crítica ante la necesidad de seguir construyendo un instrumento que involucre más espacios, más personas y, sobre todo, que atienda el déficit de áreas verdes en el AMG. También comentan que el POTmet es una muestra de la falta de coordinación que se tiene no sólo entre las instituciones de planeación, sino también entre la sociedad civil. Es tiempo de unir ideas e iniciativas para que juntos podamos avanzar a construir y desarrollar aquella ciudad en la que todos creemos y que todos queremos, siempre fomentando el diálogo y la participación de todas las partes. Como instrumento de ordenación, al POTmet le hace falta un lenguaje más mesurado respecto a sus alcances, toda vez que en su afán persuasivo comete el error de asumir muchos supuestos en torno a los procesos que pretende ordenar. Un buen ejemplo de este abuso del lenguaje es la hipótesis que sostiene que “mediante su aplicación racional y escrupulosa –un imperativo que no fue cabalmente cumplido en su formulación-  el desarrollo del medio físico de la ciudad será ordenado, gestionado integralmente y en consonancia con la evolución de sus dimensiones social y económica. Emprender una tarea como esta no es nada fácil: ordenar lo general cuando no está ordenado lo particular, donde impera el desorden y la discrecionalidad, cuando en la ley no hay organismos intermedios entre municipios y estados, cuando hay un código urbano que no aplica en la mayoría de los municipios. Como se establece en el Art. 107 de los Programas de Desarrollo Metropolitano, estos planes de ordenamiento, a nivel metropolitano, podrán ser revisados cada tres años, sin que necesariamente se tengan que esperar esos tres años ya que, como todos estos instrumentos normativos, deben ser flexibles y modificables pues los centros de población cambian constantemente. La tarea más importante es la que está por venir, que es establecer las zonificaciones específicas dentro de los municipios. Lo que debe seguir es continuar trabajando en revisar y afinar este instrumentos y aquellos con los que está vinculado. El caos y problemática que tiene nuestra ciudad no se resolverá exclusiva ni inmediatamente con el POTmet, deberán de pasar varios años para que esta herramienta que hoy tenemos, pueda generar resultados en conjunto con otras medidas de orden federal, estatal y municipal que deberán de complementarlo poco a poco. No podemos tratar de usar instrumentos del siglo pasado para innovar, por ello me gustaría que nos diéramos otras herramientas Esta sociedad urbana quiere relacionarse entre sí; no sólo especialistas, ni técnicos, ni gobierno, sino el conjunto el que debe emprender el diálogo. Lo que procede es impulsar un proceso de gobernanza metropolitana intergubernamental. Para que esta iniciativa tenga éxito tienen que realizarse reformas fiscales (en las que les quede claro a los municipios qué aportarán y qué recibirán a cambio de sus aportes) e institucionales (creando instituciones, no sólo prácticas y discursos, que regulen, sean vinculantes y aseguren la continuidad de las propuestas). Lo que sigue es sistematizar todos los aportes que se han comentado y explicitar las relaciones que unos temas mantienen con otros. Se propone seguir con foros temáticos para mantener la discusión abierta pero ligada al proceso institucional de revisión del instrumento.

    Conclusiones

    1. Se reconoce el aporte que representa el POTmet y por tanto no debe desecharse el instrumento por los elementos que ofrece para ordenar el desarrollo metropolitano.
    2. Es urgente corregir inconsistencias, ausencias y contradicciones que existen en el propio instrumento, para que sea una guía efectiva e incluyente para la ordenación y planeación del desarrollo urbano en los municipios.
    3. Es preciso “poner el POTmet en su lugar” y reconocer que aún es necesario crear las condiciones jurídico-institucionales para que el instrumento sea capaz de cumplir lo que promete.
    4. Se debe avanzar hacia un proceso incluyente de gobernanza metropolitana, que facilite la discusión con las comunidades vecinales y la ciudadanía en general, recuperando el espíritu asambleario por la gobernanza metropolitana.
    5. Las organizaciones y colectivos que han convocado al foro, abren la invitación a instituciones académicas, organizaciones civiles y la ciudadanía para instalar una red de discusión, co-producción de instrumentos y observación de las decisiones sobre los temas que impactan la vida en la ciudad, más allá de la coyuntura actual del POTmet.
      Las organizaciones convocantes: ESARQ, Jalisco Cómo Vamos, Wikipolítica, CITA, Anillo Primavera, Techo, Territorio, Tómala, Ensamble, Centro para la Cultura Arquitectónica y Urbana, Ciudad Pixel, Desmesura y Ciudad para Todos. Para ver los vídeos y documentos sobre el POTmet visita: http://www.tomala.mx/dialogo_potmet.php
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